Perry Valentine no sentía nada y no se preocupaba por nadie. Era cínico, sádico y violento; también tenía infinitos traumas. Su madre nunca lo quiso y siquiera conocía la identidad de su padre; a lo largo de su vida solo había recibido abusos, tanto físicos como verbales, hasta que decidió defenderse y descubrió que tenía un talento: el homicidio.
Con tan solo 18 años había ejecutado ya varios crímenes, y había logrado mantenerse fuera del radar de la policía. Era un mentiroso hábil, también un maniático de la limpieza y el orden. No dejaba cabos sueltos.
Era arrogante, muy presuntuoso, y se consideraba invencible, hasta que conoció a la suela de sus zapatos. Una arpía hermosa que le desquiciaba; quien era inteligente, retorcida y una amante salvaje: Nova Campbell. Ella representaba un riesgo, una posible debilidad; por eso, debía deshacerse de ella.
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