Dedico algunas palabras al tema del sufrimiento porque podemos enterarnos que otras personas sufren y aunque pueda afectarnos o no. Cuando nos sucede a nosotros(as) es otra historia.
Hay para quien el tiempo de los demás pasa desapercibido, quien lo valora como si fuera un tesoro y quien lo exige al otro, como si fuera suyo.
De manera similar ocurre con el sufrimiento. Encontraremos personas que nos quieran escuchar, los que nos insulten, otros que nos dirán que hacemos drama y algunos que simplemente serán indiferentes.
Cuando sufrimos, queremos ser escuchados(as), no criticados(as).
Deseamos que se coloquen en nuestro lugar para que de alguna forma, puedan sentir (eso) que nos está sucediendo.
No sirve de ayuda que nos digan: No sufras por tonterías. Tampoco es grato que comparen sus problemas con los nuestros y nos digan: mis problemas son mayores y no ando dramatizando.
No tiene sentido que nos digan que estamos tristes porque (deseamos) llamar la atención.
El tiempo no se compra, no se intercambia ni se vende. Y cuando hemos dedicado tiempo a ser buenas personas y de imprevisto sufrimos, cuestionamos si toda la información que recibimos, (de ser buena persona), y la forma en la que organizamos nuestro mundo (cumplir con las normas, respetar a los demás, etc.,) pasan por nuestro filtro perceptivo haciéndonos dudar ¿ser bueno es sufrir?
He decidido comenzar este libro, dedicando unas palabras al sufrimiento:
Lluvia que quitas los pesares del viento, detén el tiempo.
Permite que el ser, pueda comprender la belleza de la naturaleza.
Dame fortaleza para hacerle frente a lo que quiera envenenar mi ser.
Permíteme ser paciente en la oscuridad y permanecer tranquilo(a)
Dame un momento de calma, de paz, concédeme la bondad de la brisa, que sin prisa, alegra la existencia
Dame conciencia para vivir el momento y sentir en mí el respirar del viento.
Estimado silencio, permítete tomar asiento en la cornisa del alma, y dame calma.
No permitas que mis palabras enmudezcan en el olvido, dame un respiro…….
Estimado sufrimiento que pareces ser brisa pajera transitando las veredas del alma, agitando la calma de la existencia.He dedicado el tiempo a escribirte este texto.
Si quizá usted lleva mucho tiempo sufriendo o buscando estrategias para dejar de hacerlo, quédese a leer.
Acompáñeme a descubrir si la bondad acarrea el sufrir.
Le doy la bienvenida y sin más dilaciones, empecemos.
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