Mientras los unos quedan aquí haciendo miserias y otros haciendo patriotismo, los que pueden -los de siempre- deciden ampliar conocimientos o cartera fuera de los límites del reino, poniendo a cubierto o según como se mire, al raso, todo su potencial económico o moral capaz de ser transportado en una maleta - de cuarenta por sesenta, a poder ser, de esas que dependiendo de la compañía aérea o el destino, ni te miran-. Aquí poco queda ya para el expolio, seguramente el mejor rey o el mejor presid
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