Ya que Sienna no podía vivir de la aventura, quería ser una periodista de investigación. ¿Cómo, entonces, ha terminado así? En vez de correr tras la verdad, ahora corre cada mañana por la avenida, hacia su empleo en la revista más estrafalaria del grupo editorial de su tía. Su tarea: en la columna de curiosidades e informes.
Y en eso está, colándose como una mosca por todos los rincones, con tal de conseguir un ascenso que la lleve lejos del grupo de locos de su redacción, cuando llega un nuevo dibujante para la sección de humor. Otro raro, el más raro de todos. Los secretos que el gracioso de los lápices trae consigo podrían enviarlo al circo, a sus primos a la ruina y, a Sienna, directo a la fama. Solo queda una cosa por preguntarse. ¿Qué tan grande hará que sea el titular de esa noticia?
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