Cardumen de nubes… detengámonos un poco, estoy cansado, y tu sangras demasiado, y escupes. Son tus hálitos de vida, que como dardos, mi ansiedad exacerban, de bruces. Teníamos que huir de la ira, de los santos, del convento, de las cruces; este amor prohibido, sin ida, nos obsequió la muerte, y nos cegaron las luces. […]
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