Cuenta una historia
de pasillos y solarios,
que en su silla estaba
pensando en sus besos,
sobre su tes salpicada
por los rayos del sol,
de sus ojos brotaban
dulces lagrimas de amor,
la recuerda tan perfecta
como ese día que la amo,
en sus manos conserva
ilusiones de ensueño,
más caricias nocturnas
inventadas en su cuerpo,
una sensación lo embriaga
es felicidad interior,
sabe que es por ella
a pesar de haberse ido,
brillantes son sus lagrimas
por tanto sentimiento,
su mirada perdida
en el horizon
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