Nueve millones seiscientas mil acciones de una empresa pudren el corazón y el alma de un sacerdote que en vez de dedicarse a pastorear almas, cuida su cuerpo e intenta acrecentar su cartera, por supuesto sin pagar impuestos por ello. Al acercarse a la personalidad del protagonista, descubrimos que algunos de sus hermanos, también sacerdotes, son iguales o peores que ellos. Amor en contraposición de odio. Generosidad en contraposición de codicia. Humildad en contraposición de orgullo y de soberbia. Se mezclan dinero, familias, orgullo... todo lo último que esperarías en una familia consagrada a Dios ante los hombres. Cada una de esas acciones es un peldaño en su subida hacia el infierno. Con un final sorprendente.
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