Delirios en la oscuridad, susurran el pesar de una dama que llora en soledad, pero sus susurros son dulces al paladar de los demás. Nadie logra comprender el dolor que vivió y no se refiere a la muerte de lo que más quiso. Destellos de tristeza adornan su sonrisa malévola. Con el rostro desfigurado un día entre letras le mostró ese hueco que existía en su único cuaderno, arrebatándolo de su lugar de descanso, plasmándolo en su diario vivir y así tenerlo para siempre con ella. Cumpliendo aquel dicho que él repetía siempre...
All rights reserved