Todos alguna vez queremos ser escogidos y que alguien nos saque a bailar. La cuestión es que no aceptamos la invitación porque nuestras ideas preconcebidas nos nublan el pensamiento.
Si alguien les tiende la mano no la rechacen, solo ese alguien sabe todo la valentía que le hizo falta para pedirles un baile. Al fin y al cabo solo es un baile. Si cuando acabe la música no quieren seguir bailando, sean educados y agradecidos. Pero, y si de repente, sienten que son el uno para el otro…ahí empez
All rights reserved