En Sin Pamplinas, el autor escarva en muchas situaciones cotidianas vividas por prácticamente todos, pero sin embargo, analizadas por casi nadie.
Pensar, decir y sentir. Tres palabras sencillas pero en cuyos conceptos podríamos profundizar sin límites hasta perdernos o hasta encontrarnos y definirnos. Diciendo nos exponemos, pensando nos juzgamos y sintiendo nos conocemos.
Con el propio ejemplo intenta mostrar que todos, mediante la forma de vivir cada situación podemos descubrirnos; algo que muchos buscan y cuya resolución se encuentra, sencilla o complicadamente, en comprender de verdad el sentido de la libertad.
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