Desde la fatídica noche en la que el padre de Em mató a una persona, supo que nunca volvería a ser la misma, y centró todos los años de su adolescencia en tratar de no ser carcomida por un odio intenso que se manifestaba hasta en sus pesadillas, además de tratar de alejar a su hermano, Tommy, de toda la maldad de aquel mundo, incluso olvidando vivir ella misma en el proceso. Cuando supuso que no confiaría nunca más en nadie, conoció a William, un chico tan roto como ella, con el que pensó que podría volver a aprender a confiar. Hasta que, de un día a otro, se marchó de Oregón sin despedirse.
Cuando Tommy y su mejor amigo, Sam, viralicen un vídeo en su canal de YouTube, años después, Em verá todos sus esfuerzos recompensados, un buen futuro para su hermano. Todo lo que siempre quiso. Todo lo que estuvo en su mano.
Sin embargo, una cara del pasado volverá, poniendo otra vez su mundo patas arriba, y caras presentes podrían llegar a condicionar todo su futuro haciéndole darse cuenta de que es muy difícil perdonar una traición, tratar de olvidar un pasado que la atormentaría todos los días de su vida y ser sincera después de haber guardado durante años todas sus emociones sin hablar con nadie.
Además, la historia que comenzó la noche del asesinato, quizás no se cerró del todo, al igual que siempre cantaría a Tommy la misma canción que los había acompañado durante todas sus vidas.
Antes de que las flores se marchiten, habrán vivido toda una vida.
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