En una entrada pasada de mi blog dije que mi compromiso como escritor era contar historias y que ese debe ser el único faro que me debe guiar. Porque la historia es la columna vertebral de cualquier narración que queramos crear, sin historia no hay cuento, no hay relato, no hay novela; no hay nada.
En muchas ocasiones, después de haber escrito un relato o una de mis novelas, los que se la han leído me han hecho comentarios sobre aspectos gramaticales, ortográficos, de estilo e incluso de maquet
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