Pelusa en la nieve es una broma. No, no es una broma, es una historia realista, enteramente factible, que parece una broma. También es una historia sobre cómo la fatalidad ocurre, a veces, sin ninguna consideración del contexto en el que irrumpe.
La muerte de Luisa es la historia de los andares de una mujer deprimida un día que despierta con la idea de suicidarse, y, luego, de un modo inevitable, pasa cualquier cosa.
El hambre es el luto delirante de un hombre que no comprende la ausencia —ni la presencia— de la mujer que ama. Un viaje imposible, simbólico —imaginado o vivido, metafísico o emocional—, que explora la desolación y el absurdo tras una pérdida inesperada.
¿Qué es un salto? ¿Distancia que se ha saltado? ¿Despeñadero muy profundo? En Visita al profesor de salto, un científico, profesor e investigador, salta de la erudición a la locura, de la libertad inherente a la búsqueda del conocimiento al atolladero de la verdad —siempre ilusoria, siempre restrictiva—. El profesor da un salto poco razonable y, de esa forma, se despeña.
Estos cuatro relatos tratan la muerte de formas dispares, formas que oscilan entre lo simpático y lo indignante, lo lógico y lo absurdo, la dicha de no ver la muerte asomarse por ningún lado hasta que de improviso, en un instante, aparece, y la melancolía de tenerla presente todo el tiempo.
Escritos originalmente entre 1998 y 2003, han sido revisados casi dos décadas después para esta edición.
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