¡Buenos días, Juan!
-Buenos días, doctora
-Ahora mismo estoy contigo, termino de anotar tus valores de los análisis en el ordenador.
-Tranquila, doctora.
La doctora termina su anotación y se acerca un poco más a la mesa, apoyando los antebrazos y mirando a los ojos al enfermo. Su sonrisa tiene la capacidad de calmar al más nervioso.
-¿Qué tal tu familia, Juan?
-Bien, mi mujer está trabajando y mis hijos con los exámenes.
-Sí, los míos también están liados ahora. Es la época más mala para
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