Me estuve entreteniendo contando a la gente, cuando conté dos mil personas decidí levantarme. Subí una pequeña cuesta por la cual pase un arco y la vi, mi pelo se erizo, me quede ojiplatico, no la recordaba tan hermosa, seria la luz, o pudiera ser que el prisma que tenia en mi mente había cambiado, me pare en cada arco, toque cada piedra, cada reborde y cada segundo me daba punzadas de alegría cada vez que rozaba su superficie, vi sus balcones que tenían vida, la sensación fue un renacimiento. L
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