Pienso que el novelista tiene que secuestrar al lector y no a punta de pistola, sino con su historia. El que no lo consiga está muerto y su novela acabará en la papelera de reciclaje o apuntalando la pata de una mesa coja. La novela nació para contar historias, para que el lector se sumerja en ella y se pierda, por unas horas, por los mundos inventados por el novelista. Cuando escribo, lo hago con ese objetivo, no tengo otro; solo quiero contar una historia inventada, no quiero sentar cátedra,
Creative Commons Attribution Non-commercial No Derivatives 3.0