La nueva era engloba un conjunto de movimientos, los cuales cuestionan los estrictos dogmas religiosos judíos-cristianos y los métodos científicos. Aunque pareciera que éstos apuntan hacia la consolidación de un movimiento religioso-espiritual-místico-esotérico trascendental, inmerso en la consciencia humana y al retorno a una esencia espiritual que caracterizó a los pueblos de la antigüedad, sus ideas están dirigidas hacia la secularización y el eventual predominio del materialismo sobre la religión, basadas en estos supuestos: relativización de la moral y ética, adopción de creencias religiosas-espirituales a la medida de cada quien, egocentrismo exagerado que considera al ser humano como a un dios y una visión sobre la instauración de una nueva era de bienestar y progreso de la humanidad. Como estas corrientes no han podido negar a Dios, mucho menos contrarrestar a Jesús, sus estrategias han sido: minimizarlos, prestándoles escasa relevancia, propiciar el egoísmo y narcisismo (maximizar al ser humano), considerar a Jesús, como un profeta más del movimiento y no como Dios, sustituir el Jesús religioso por un Jesús místico y esotérico y no tomar en cuenta y/o adulterar mensajes y hechos registrados en la Biblia. Al comparar los fundamentos del judaísmo, cristianismo, los de la comunidad científica y los pilares new age, en varios aspectos polémicos (Dios, Jesús, Origen y Evolución del Universo, la Vida y el Ser Humano, Bien y Mal, Vida después de la Muerte y Propósito de la Vida), se evidencia que la nueva era es un gran engaño, va en contra del judaísmo y cristianismo, rechaza los métodos científicos, acentúa la moral relativista y justifica el pensamiento postmoderno (el cual es contrario al servicio a Dios).
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