Otra vez con una semana de retraso, y sólo por culpa mía. El calor extremo y las visitas familiares no conjugan bien con el trabajo. Pero aquí estamos con el undécimo reto, un relato que me ha encantado escribir, porque Branca dibujó una ilustración preciosa como base. Me ha tocado la fibra más trascendental y a ambas nos gusta mucho el resultado, así que espero de corazón que lo disfrutéis.
Con un poco de suerte, publicaremos el próximo fin de semana para recuperar el ritmo. Si no, arrastrarem
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