-Soy una tonta-deslizo la pequeña navaja por mis brazos, dando un corte profundo-
-Dijiste que eras fuerte!-grité a la nada, mientras lágrimas caían por mi rostro-
-Lo prometiste! lucharíamos juntos contra esto-me levanto, aún con la navaja en la mano, camino hacia el baño.
me miro al espejo
-Eres horrible...-aquella voz habló-Pensabas que iban a hacer felices juntos?-ríe-eres tan ingenua, Samantha
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