La ciudad se hace ladrillo rojo arruinado, descampado y hotel de lujo. Con sus corbatas por el suelo y sus putas caras y sus sótanos llenos de ropa blanca. La ciudad, la noche se hace luz de televisor a través de la ventana del primero y el coche camina haciendo un corte preciso por avenidas en primavera y la ciudad se transforma en cara triste de niña que ya pasa de ser niña mientras mastica su hamburguesa y un chico le mete mano por debajo de la mesa y le promete amor eterno, aunque en realida
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