Gran maestro.
Enséñame lo que dicen las leyes de la vida,
pero no las que controlan voluntades con leyes,
de ti gran maestro quiero aprender,
enséñame la ley que llevas impresa
en la esencia de tu ser.
Enséñame a pedir como tú lo haces,
quiero que mis ojos hablen como los tuyos,
con silencios profundos, sin dudas,
transmitiendo paz con la luz que compartes.
Gran maestro,
en tu alma no están tatuados lujos ni oropeles
y sin embargo, dime como le haces
para sortear grandes tormentas,
solo repartiendo paz con la luz que te rodea.
Gran maestro,
Deseo aprender a saborear la tierra con los pies,
mientras tú desdeñas el uso de calzado y ropa lujosa,
para ti lo más importante es un bocado.
Gran maestro,
a tus pies me postro,
sé muy bien que en tu pecho
portas un pequeño corazón,
y sin embargo más valiente que el mío.
Gran maestro,
Tu humildad golpea mi corazón
y me remonta a mi origen,
cuando sin adornos, etiquetas,
máscaras, desnudo de prejuicios,
vestía de auténtica fe hacia la humanidad,
hoy la realidad me rodea.
Gran maestro,
a tu soberanía me rindo,
la base de tu reino
está firmemente anclada
en las calles donde escribes tu historia
y sin profesar religión alguna te ganas el gloria.
Dedicada a todos esos niños
que crean su propia historia en las calles
estoy seguro que a ellos
sin profesar religió alguna
Dios ya les concedió el cielo.
A ellos que para nosotros
son grandes maestros
de sobrevivencia en las calles.
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