«Mi compañera letraherida, Miriam Jareño, utiliza en muchos relatos la segunda persona del singular; eso presenta, para mi yo lector, una aterradora visión, pues me convierto en protagonista de la acción, en el asesino de turno, en el despechado, en el moribundo...» Este relato y autoejercicio de metaliteratura está dedicado a Miriam
Escojo con cuidado las palabras que cargo en mi macuto al adentrarme bajo los árboles de este oscuro bosque onírico.
Él, o ella, o quizá... ello, estará esperándo
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