La magia, los saberes ocultos, la premonición y la adivinación ha sido siempre uno de los grandes misterios que desde la Antigüedad hasta nuestros días ha suscitado en nosotros verdadera curiosidad, algunos lo vemos simplemente como un fárrago de supersticiones, otros como un medio de conocer el destino que nos aguarda y actuar en consecuencia. Precisamente, esto último era la función que griegos y romanos de la Antigüedad daban a sus oráculos, pitonisas, augures y arúspices, recurrían a ellos con la esperanza de poder solventar problemas de
índole espiritual, como la purificación de algún crimen; o de índole político y estratégico, como es el caso de los romanos quienes crearon verdaderas instituciones apoyadas en estos recursos para decidir las acciones que debían llevar a cabo durante una guerra. Sin embargo, en aquel entonces, como hoy, ya existían los detractores de tales métodos. En el presente trabajo trataremos de abordar el tema desde una perspectiva meramente antropológica, siempre buscando develar el contenido humano y el impacto social que tenían estas artes en el entorno grecoromano, haciendo un recorrido por las principales fuentes literarias y lugares (algunos aún en pie) que lo testifican.
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