Los mismos espacios que tu frenesí llena ensanchados de bravío gozo, y dolencias, existen, dramáticamente vacíos de pena.
Esas zonas que censuraron y protestaron, que ganaron y amaron, nada más gimen. Perdieron sentido. Se desvanecen grises.
A cada nuevo preludio de otro instante oscuro no saben otra labor que llorar lágrimas de lodo hasta el trance anterior, amor, al trágico ahogo.
Son mi tez, mis caderas, mi cuello, mis labios, más todos los órganos, hebras, huesos y lagos que sobreviven s
All rights reserved