“Jamás te olvidaré y por siempre te amaré, porque cada día estás en mi recuerdo, pedacito sagrado de mi ser… que ahora estás en el cielo, aguardando mi cálido regazo, para dormir eternamente pegado a mi pecho, junto a mi amor y al fervor, que por ti, siente mi alma y mi corazón”
Bajo el último lucero, lavaré los desvelos de mi piel desvaída y ornamentaré mi cuerpo con flores del firmamento, cándidas estrellas que caen voluntarias a mi bañera de plata, al centro del estero, donde se confundier
All rights reserved