Este ensayo se plantea desde el inicio mismo de la Creación, ya que como parece evidente en el pasaje de Adán y Eva, la serpiente simboliza al demonio (profeta Ezequiel), y la manzana el deseo de ser por encima de Dios o de los demás, pero dado que es una clara metáfora explicada así para que todos los hombres entiendan, ¿a quién representan realmente Adán y Eva?
Muchas preguntas quedan claramente respondidas aplicando la lógica sobre nuestro origen:
- ¿Por qué aún a riesgo de perder la vida, y siendo de diferentes religiones, confiesan todos realmente sentirse llenos de Dios, llenos de vida, de Espíritu?
- ¿Por qué si el demonio cayó y fue expulsado del cielo está presente como serpiente en el Edén?
- ¿Por qué cargamos con el pecado de Adán y Eva cuando Dios nos ha hecho libres incluso del pecado de nuestros padres, abuelos…?
- Y aun cargando con el pecado de Adán y Eva, si sabemos que Dios nos ama infinitamente, que somos cada uno una creación diferente, ¿por qué nos crea como una naturaleza tarada con ese pecado, con la muerte, si nos hubiera podido crear como ángeles, pues en su mano todo está?
- ¿Por qué el demonio es tan ‘tonto’ de levantarse contra Dios todopoderoso?
- ¿Por qué Dios permite el sufrimiento?
- ¿Por qué el infierno es real?
- ¿Por qué Dios permite otras religiones?
- ¿Por qué la teoría de la evolución?
- ¿Por qué hemos existido en el pensamiento de Dios antes de la creación del mundo?, (tal y como rezan algunos pasajes de la biblia).
- ¿Por qué razón la Virgen María es inmaculada?
Antes de leer el ensayo, si el lector no cree en Dios por apoyarse únicamente en la lógica del mundo, le invito a que recuerde que nosotros estamos en el mundo, y este en el universo; pero el universo ¿de dónde salió? ¿De dónde cuelga? ¿De dónde salió el primer átomo de la Gran Explosión?
Para visualizar lo que nos pasa, podríamos pensar en unos ratoncitos dentro de una jaula de laboratorio a los que se les ha dado unos juguetes. Cualquier cosa que hagan la realizarán por medio de ellos, porque no conocen más. Toda lógica que desde el mundo queramos aplicar, por fuerza tendrá como límites las normas del universo que se nos ha dado. Y nos podemos crear toda una cimentada estructura de razonamientos a partir de aquí, pero siempre, basado en un inexistente punto de apoyo original. Los ratoncillos podrán hacer maravillas con sus juguetes, apilarlos incluso, pero no se preguntarán de dónde han salido. No es esto una metáfora, pues para Dios no somos como los ratoncillos, pero nos puede dar una idea de lo que ocurre. Alguien cuyo principio existencial como materia no tiene lógica, no puede argumentar la lógica para negar a Dios. Aun así, el ensayo se vale de la propia lógica del mundo para encontrar a Dios.
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