La buena mañana
Ya no saludo al viento al levantarme, no le pregunto a dónde va cuando susurra en la ventana.
Ya no observo el vaivén de las olas en el atardecer, mientras el sol vuelve a su casa.
Ya no lloro por los pasos andados, me recreo en lo vivido como el ave que se duerme en el veloz paisaje.
Ya no vuelvo la mirada, sé que mis huellas aún olisquean las ciudades donde aprendí a caminar...
Ayer era pluma, agua, aire... Cantaba en las orillas de mis amores, voces alegres, la esperan
All rights reserved