Este fin de semana he seguido ajustando la bici, que la pobre va teniendo ya una edad y está con lo que venía de fábrica hace unos 25 años. Y la prueba de fuego han sido los puños. Yo pensaba que estaban pegados, pero no. Resulta que quitarlos y poner los nuevos es cuestión de maña, no de fuerza.
El problema es que no deslizan sobre el manillar bien, como es de esperar para la salud de tu dientes. Buscando por internet he visto de todo. La mayoría pasa por meterle un destornillador cuan sonda r
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