Había escuchado hablar mal de las argentinas, pero lo que realmente me asusta es que las mujeres “alfa” parecen no darse cuenta de que han sido manipuladas. En ciertos momentos, parece que quieren reaccionar, pero vuelven a adormecerse. Pilar Sordo (2005), se dio cuenta de manera extraordinaria de que una o varias generaciones de mujeres jóvenes estaban tratando de ser lo más parecidas posibles a los hombres. Hoy, dicha situación ya está presente en la sociedad contemporánea, a través de mujeres jóvenes e incluso mayores de treinta años.
El término mujer alfa, se inspira en la denominación de macho alfa o hembra alfa, que se utiliza para distinguir a un animal dominante. A aquel que posee mayor rango, a quien los otros siguen. En algunas especies dicho estatus se obtiene mediante peleas y/o proezas físicas. El alfa es fuerte y poderoso, tiene privilegios en su grupo (por ejemplo, para aparearse).
Las autodenominadas mujeres “alfa” refieren ser exitosas, inteligentes, divertidas y hermosas, aunque nadie opine igual, les basta con sentirse de esa forma. Este libro, explora la manera en que dichas mujeres actúan, se apoya en un diario, un libro, cuyo contenido es invaluable ya que nos rebela su forma de ser y pensamientos. Lejos de ser líderes o dominantes, se observan fuertes carencias de autoestima, debilidad, contradicciones y un comportamiento acorde a una adolescente.
Me quedé con la duda de si, en Argentina, no se acentúa solo (sólo), ya que no aparece en el texto un solo sólo acentuado, todos cometemos errores. En fin, bajo una apariencia de libertad, de autonomía, bajo una máscara de éxito, de diversión, de felicidad, las mujeres “alfa” creyeron decidir, tener el poder de elegir (a los hombres y un determinado estilo de vida), pero no. Únicamente, cumplen una función, con gusto, ya que creen que aquella ilusión de decisión es algo propio, surgido de su voluntad. Lejos de eso, las mujeres “alfa” se muestran solas, influenciables, carentes de afecto, de autoestima, de fortaleza, de voluntad, de valores, de moral. A cambio de ello, se regodean en las fiestas y borracheras, en aplicaciones de citas y relaciones de una noche.
Las mujeres “alfa” enamoradas del príncipe azul y de sí mismas, idolatrarán al cuerpo, a la carne, a lo superficial, es decir, a la vanidad, al vacío, a la nada. Se escuchan ya sus pasos, comencemos.
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