Capítulo 29. ¿Eterno retorno? Cuando los abrí, todo seguía igual salvo por la presencia de mi caballo, que estaba olfateando un frondoso rosal que había cerca de donde pastaba. Algunas flores se las llevaba a la boca. Me levanté y me acerqué hasta el animal. Observé las rosas. «Son hermosas». Las huelo. «Efectivamente, amigo, huelen […]
All rights reserved