El agua cristalina cae con un murmullo suave, llenando el aire con su canto. El maniquí observa inmóvil, como si intentara comprender el flujo incesante. Ajena a su quietud, la paloma se posa y bebe, entregada al instante.
la imagen está procesada y tiene un matiz azulado. Se ve un río de agua entre rocas con líquenes. De una de ellas, a la derecha, cae un pequeño afluente de agua
se ve una tubería abierta expulsando agua a presión como fuera spray. La tubería tiene colores verdes debido a la humeda y a los microorganismos que ésta ha generado.