Volovanes multicolores
al ver tu cara,
tu sonrisa paseas,
por esa bendita sierra,
enclave de tu ermita.
Y, a veces,
tu duende luce
por tu pueblo de Setefilla
que te venera, con cada latido,
al encontrarse contigo.
Y llegas a tu Lora del Río,
con tu pueblo entero
por abrigo.
Y, tus feligreses te adoran,
nacen y tus hermanos se hacen.
Y, con sus labios inocentes,
gritan tu nombre,
maravillados de tenerte cerca,
en esta tierra de la Vega,
en esta tierra de Lora.
Y se les oye dec
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