El aumento de la desigualdad es una constante en prácticamente todo el Planeta. En el caso de España, este aumento es más rápido que en otros Estados de la Unión Europea donde, además, las políticas públicas tienen más capacidad redistributiva. En nuestro país, el aumento de la desigualdad coincide con un incremento también comparativamente mayor de la pobreza y, ambas tendencias, impactan en mayor medida en la infancia. Entre 2008 y 2015, el GINI en los niños y niñas ha aumentado un 9,7% y la pobreza infantil un 8,4%. La desigualdad infantil y el fin de la movilidad social ascendente que se ha vivido en España en las últimas décadas del Siglo XX, lleva a reducir drásticamente la igualdad de oportunidades y que, por tanto, la riqueza -y la pobreza- se herede mucho más.
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