El vino fue a romper en llantos, unos nervios que despertaron en mil lágrimas, en cientos de lloros acumulados en una mueca quebrada, en una garganta rota. Vino el vino a sosegar un alma atormentada, un corazón roto. Cuando no encuentras sentido a nada y la vida te apetece un rumor de olas, un ruido Sigue leyendo "Vino el vino"
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