©Emilio Ramón-Suikawari
La existencia física, o terrenal en el caso de los seres humanos, es comparable a un viaje en avión, en tren, a un juego de encuadres y reencuadres, de ventanas por las que te asomas, y desde las que miras hacia afuera y hacia adentro. A veces esas ventanas pueden convertirse en ojos de buey de un barco, al navegar por las aguas de nuestras emociones. Cuidado con anegarnos en ellas, o ya el viaje terminará transitando los mares y las profundidades del océano en submari
All rights reserved