Conmueve, desordena, electriza, arrolla: el amor sorprende ¡sin hora!
El mejor ausente el mejor presente.
En modo ilusión en modo cerrazón en modo especulación íntimo está ¡permanente!
De estaciones a décadas -o siglos- entre un instante y un infinito aparece… un rostro un nombre un contorno que toca, modula y ama nuestro rostro nuestro nombre nuestro contorno
mudando todo así nada cambie salvo un brillo en los ojos en modo notificación.
El tiempo no avanza solo en el vientre ¡algo danza!
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