Somos como Peter Pan y Campanilla. Salvo que él es quien tiene alas y yo, quien se ha enamorado de lo imposible. Eso es lo que pensé, cuando me di cuenta de que he estado a punto de besar al chico que conocí desangrándose y con una vieja sudadera negra. El mismo que trató de matarme usando su magia. Y hoy, cargó conmigo para llevarme volando hasta la orilla del lago. Chocar con él aquel día de verano, cambió mi realidad para siempre porque literalmente, acabé en otra dimensión. Ahora, en Sternella, debo confiar en dos desconocidos: una fauno y este hado misterioso para regresar a casa. Aunque, tal vez, el enigma principal se encuentre circulando por mis venas sin que yo, la propia portadora, lo sepa.
All rights reserved