Las costas doradas se van alejando,
las olas susurran, me siguen llamando.
El viento tararea la misma canción,
pero ahora es solo un viejo murmullo en mi voz.
Trazo en mis manos caminos de arena,
como ríos que el tiempo condena.
Los ecos me llaman, me piden volver,
pero ya no camino igual que ayer.
Hay arena en mis ojos, polvo en el viento,
los recuerdos bailan, se pierden en el tiempo.
Veo la luz de un ayer que se va,
suave y tibia, pero lejos ya.
Las sombras se alargan en mi recorrido,
el sol en la piel se siente distinto.
Las calles son viejas, el mundo es igual,
pero algo en mi pecho no deja de hablar.
Trazo en mis manos caminos de arena,
como ríos que el tiempo condena.
Los ecos me llaman, me piden volver,
pero ya no camino igual que ayer.
Hay arena en mis ojos, polvo en el viento,
los recuerdos bailan, se pierden en el tiempo.
Veo la luz de un ayer que se va,
suave y tibia, pero lejos ya.
Aún sonrío, aún respiro,
cada latido es lo que he sido.
Tras el cristal, el ayer titila,
como una brasa en la noche fría.
Hay arena en mis ojos, pero no lloro,
el viento se lleva lo que atesoro.
Y aunque las olas se alejen de mí,
el agua no borra lo que viví.
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