Siempre sentí admiración por la naturaleza humana. Nuestra hambre de conocimiento, de ser más que simples primates especialmente hábiles, nos ha guiado durante milenios a través de este inhóspito mundo, resguardándonos en las Matemáticas, la Literatura, la Filosofía, la Música... En tiempos antiguos, hoy ya tinta sobre papel y óleo sobre lienzo, hubo auténticas maravillas dedicadas al ser humano, obras admirables y grandiosas que desde el pasado nos dan un empujón para que abandonemos la desidia
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