Probablemente jamás se hubiera imaginado que iba a acabar así. No. El pequeño Kike de cinco años soñaba con ser un héroe. Él quería ser policía o bombero… quizá médico. La palabra imposible no existía en sus planes, y menos aún en su cabeza.
Kike quería cambiar el mundo. Pocos creyeron en él.
Nadie apostaba un duro por ese niño fantasioso que ahora era un adolescente rebelde. Un adolescente que creció en la desdicha junto a amistades igual de perdidas que él.
Sufrimiento tras sufrimiento, enc
All rights reserved