Se hallaba de un estado de nerviosismo absoluto. Sólo deseaba que ese maldito momento pasase cuanto antes. Se creía una egoísta. Y, en cierto modo, lo era. Debería haberse guardado el dolor para sí misma. Sin embargo, hacía daño a los demás. Como si se tratara de una enfermedad. ¿Por qué siempre dañaba a las personas amadas? Debería dejar que fuese libre, con ella no encontraría la felicidad. Creía que la tenía, cree que en una falsa felicidad que anhelaba sentir. Sabía que él estaba enamorado d
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