[Intro]
Sombra Studio… música que resiste.
Caí:
Caí sin ruido, sin luz, sin nombre,
en un abismo que hablaba mi idioma.
No fue salto, fue empuje sin forma,
la soledad se sentó en mi sombra.
La noche no era noche, era hueco,
y el tiempo no pasaba, dolía.
Me abracé al silencio como a un techo
que goteaba pensamientos cada día.
Pregunté por Dios y nadie respondió,
ni el eco quiso darme compañía.
Me hice piedra, muro, laberinto…
pero algo en mí seguía con vida.
Lo viví:
Me vi en el espejo del fondo,
no era yo, era el miedo con mi cara.
Le hablé sin voz, le grité sin alma,
y entendí que el monstruo también lloraba.
No todo lo roto está perdido,
ni todo el dolor es castigo.
Había un niño escondido en mis ruinas
pidiendo que al menos lo abrace un ratito.
El abismo no era muerte, era espejo,
y mi reflejo aún respiraba.
No vine a morir… vine a decirlo:
aunque duela, todavía hay palabra.
Sigo de pie:
Caminé con el miedo del brazo,
pero esta vez, yo marcaba el paso.
No me curé, pero me entendí…
y esa fue mi forma de resistir.
Volví a mirar el cielo sin temblar,
volví a hablar aunque nadie escuchara.
No vine a demostrar que estoy bien,
vine a vivir, aunque duela el alma.
Las cicatrices no son derrota,
son tatuajes de la guerra interna.
Y si hoy respiro, aunque cueste,
es porque aprendí a pelear sin piernas.
[Outro]
Dale un día más… uno más, hermano.
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