¿Hay algo que, sin poseer masa física o magnetismo, comunica o relaciona a la gente? ¿Algo que ninguno de nuestros cinco sentidos puede captar, pero que nos conecta sin importar cuán lejos nos encontremos físicamente y sin limitaciones de tiempo ni de espacio? La respuesta: un sistema espiritual.
Todo lo que pasa es para bien, es positivo y tiene explicación. Lo que nos sucede es la resultante del sistema espiritual que rige nuestras vidas y condiciona todas las actividades en relación con el mundo que nos rodea.
El ADN espiritual está fundamentado en la práctica de la Cabalá –cuya raíz inspiradora es el libro Zohar–, descifra la composición espiritual del individuo y demuestra que la resultante de una obra espiritual se puede medir y repetir, determinando así que el sistema espiritual es una ciencia exacta.
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