Emilia vive en Londres y vive rápido. Emprendió con su mejor amiga y la empresa resultó ser un éxito. Salta de reunión en reunión y de fiesta en fiesta, cambia de planes como cambia de ciudad para un fin de semana. Es brillante, magnética, impredecible. Besar no le cuesta. Quedarse, sí.
Desde que perdió a sus padres siendo niña aprendió algo que nunca ha podido desaprender: el amor no es seguro. Las personas se van. Y depender de alguien es un riesgo que no está dispuesta a correr.
Martín llegó desde Cartagena con un sueño claro y las manos llenas de talento. Trabaja en el bar de su hermana mientras intenta abrir su propio restaurante, uno que mezcle el mar Caribe con el Mediterráneo. No pertenece al mundo elegante, acelerado y perfectamente construido de Emilia. Y, sin embargo, la mira como si pudiera ver exactamente lo que ella evita mirar.
Lo que empieza como una amistad nacida en un bar —con límites difusos y una atracción imposible de ignorar— pronto se convierte en algo más incómodo: mirarse de frente.
Entre Londres y la costa colombiana, entre el orgullo y el deseo, Emilia tendrá que enfrentarse a sus raíces, a su pasado y al miedo constante de volver a perder. Martín, por su parte, tendrá que decidir si es suficiente para alguien que siempre ha vivido con un pie fuera de cualquier historia.
Una historia sobre cinco mil millas de distancia, amistades que te conocen demasiado bien y el coraje que hace falta para amar sin tener un paracaídas.
All rights reserved