El romance del búho y la alondra
Cuando se esconden las luces
el búho muestra su capa.
Rey de los bares de copas.
Unas risas y unas charlas.
Entre amigos, una copa,
entre copa y copa, un baile,
entre baile y baile, otra copa
entre copa y copa, otra charla.
Y así consume sus noches
hasta la luz de la madrugada
cuando regresa al refugio
para buscar cobijo en su cama.
Cuando el búho cesa su caza,
con los colores del alba,
abre los ojos la alondra
desperezando su alma.
Con el frescor de la mañana
remonta su vuelo en calma.
Trabaja y con su trabajo
va tejiendo su nido de plata.
Respira libre la alondra
y, por los senderos del cielo,
sobre los rojos tejados
baila alegre con su sombra.
El búho vive en su mundo,
vive en su mundo, la alondra.
Por mucho que soñara el búho,
por más que lo desee la alondra,
según la naturaleza del uno
y la esencia de la otra,
no podrían pasar juntos
más allá de algunas horas.
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