Y, sí; vi un voluminoso trasero femenino y no me pude resistir.
Para qué lo voy a negar.
Eso si, estaba medio lejos.
Así que fue necesario tomar carrera.
Salí disparado a toda velocidad al furtivo encuentro. Pero algo salió mal. Todo sucedió muy distinto de lo que esperaba.
Cuando estaba por llegar a la proximidad de la joven de buen despedir, ésta fue súbitamente devorada por una agua viva gigante, de la familia de las medusas, fauna marina típica de Monte Hermoso.
Intenté socorrerla, pos
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