Como un taconeo que besa y se aleja casi en el mismo instante quebrando el suelo por bulerías, antes de que la punta se aleje, el tacón ya está partiendo en dos las entrañas mías. Así suena tu recuerdo.
Mi mano pasa rozando la línea que se dibuja desde la cadera hasta la axila. Se eleva, juguetea ignominiosamente cuando está cerca del rostro y se retuerce cuando se aleja, como la cola de un reptil que acaba de ser truncada del cuerpo. Así se mueve tu recuerdo.
Mis brazos y mis piernas son punt
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