Ha sido una tarde de mucho calor. Al anochecer, se levantauna brisa fresca, pero en el interior de las oficinas, el aire continúa pesado,húmedo, tibio.
Me siento frente al escritorio y tomo mis hojas en blanco. Quisiera tener la facilidad de muchosescritores, que cuando deciden escribir algo, lo hacen y listo. Nada de luchasinfructuosas con la inspiración, ni llamadas estériles a las Musas.
Miro hacia el fichero, donde las tarjetas de los empleadosde la fábrica asoman, ordenadas, como teclas o p
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