Lo peor de todo es que me voy olvidando de ella, poco a poco. Tengo que hacer esfuerzos para revivirla. Algunas veces hablo solo y me cuento mis batallitasde viejo —para refrescar la memoria ¿sabes? —, y entonces me surge la duda de si lo que evoco es un recuerdo, o el recuerdo de un recuerdo. Es en esos momentos cuando vengo aquí; no porque me gusten las plantas —no las soporto —, sino porque aquí la puso el ayuntamiento. Con lo que me pagaron por ella nos fuimos de viaje de novios, mi musa y y
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