¿Cómo es que el ahora asesino se os atraganta, plebe? He arrodillado la esperanza de los precipicios pues no sabéis volar, he cegado la visión de Dios. ¿Acaso no sois verdugos? ¡Cortad las cabezas a quien se atreva a florecer como yo, sobre vuestro invierno! Es terrible manejaros al naufragio, os ahogais en las orillas […]
Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0